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Radiónica

 

 

Tarot

     Tarot, nombre que recibe la baraja de cartas que se emplea para decir la buenaventura. También el juego que se practica con estas cartas. El origen de las cartas del tarot es incierto. Fueron probablemente introducidas en Europa por los cruzados entre 1095 y 1270, o quizá por los gitanos. Se sabe que se utilizaban en Italia a comienzos del siglo XIV. Aunque el juego del tarot (también llamado taroco) se sigue practicando en algunos países de Europa central, las cartas se usan principalmente para juegos de adivinación y cartomancia.

 

 

 

La baraja de tarot completa consta de 78 cartas: los arcanos menores (56 cartas) y los arcanos mayores, también conocidos como triunfos (22 cartas con figuras simbólicas). Los arcanos menores, similares a una baraja moderna, se dividen en cuatro palos de bastos (tréboles), copas (corazones), espadas (picas) y oros (diamantes). Cada palo consta a su vez de 14 cartas: cuatro figuras (rey, reina, caballo y sota) y 10 cartas numeradas del 1 al 10. Los arcanos mayores están formados por el loco y una serie de cartas con diversas imágenes, numeradas del 1 al 21. La serie más común es la siguiente: (1) el mago; (2) la sacerdotisa; (3) la emperatriz; (4) el emperador; (5) el sumo sacerdote; (6) los enamorados; (7) el carro; (8) la justicia; (9) el ermitaño; (10) la rueda de la fortuna; (11) la fuerza; (12) el ahorcado; (13) la muerte; (14) la templanza; (15) el diablo; (16) la torre; (17) la estrella; (18) la luna; (19) el sol; (20) el día del juicio; (21) el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas barajas de Tarot antiguas fueron diseñadas por artistas de prestigio, como el alemán Alberto Durero, que vivió a finales del siglo XV y principios del XVI. Las imágenes simbolizan virtudes y vicios humanos. Para decir la buenaventura se interpretan las combinaciones formadas al echar las cartas. Hoy en día son cada vez más las personas que recurren al Tarot como método de autoconocimiento

 

 

Astrología

 

Astrología, disciplina que observa, analiza y estudia las posiciones y movimientos de los astros, en especial el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas, relacionándolos con el desarrollo de los acontecimientos que se producen en la Tierra.

Los astrólogos sostienen que la posición de los astros en el momento exacto del nacimiento de una persona y sus movimientos posteriores, reflejan el carácter de esa persona y por tanto su destino. Durante siglos los científicos han rechazado los principios de la astrología; sin embargo, millones de personas continúan creyendo en ella o practicándola.

Los astrólogos realizan cartas astrales llamadas también horóscopos que sitúan la posición de los astros en un momento dado, como el nacimiento de una persona, por ejemplo, y a partir de ellas emiten sus conclusiones sobre el futuro de esa persona. En una carta astral se sitúa la eclíptica, trayectoria anual aparente del Sol a través del cielo, con las doce secciones que reciben el nombre de signos del zodíaco, que son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. A cada planeta (incluyendo al Sol y la Luna) se le da un signo particular dependiendo del lugar de la eclíptica en que aparece dicho planeta y del momento en que se hace el horóscopo. Cada planeta representa tendencia básica humanas y cada signo un conjunto de características humanas. Cuando los astrólogos designan a una persona por un signo determinado —como Leo o Piscis, por ejemplo— se están refiriendo al signo Solar de esa persona, esto es, al signo que el Sol ocupaba en el momento de su nacimiento.

El horóscopo está dividido también en doce casas, que comprenden el periodo de 24 horas durante el cual la Tierra completa un giro alrededor de su eje. Cada casa está relacionada con determinadas situaciones en la de una persona, tales como el matrimonio, la salud, el trabajo, los viajes y la muerte. Los astrólogos realizan sus predicciones interpretando la posición de los astros dentro de los signos y las casas del horóscopo.

La astrología es una práctica antigua que diferentes civilizaciones parecen haber desarrollado independientemente. Los caldeos, que vivieron en Babilonia (hoy Irak), habían desarrollado ya en 3000 a.C. una de las formas originales de la astrología. Los chinos la practicaban en el 2000 a.C. En la antigua India y en la civilización maya de América del Norte y Central se desarrollaron otras variedades. Estas civilizaciones debieron observar que determinados astros, especialmente el Sol, influían en el cambio de las estaciones y en el éxito de las cosechas. Basándose en estas observaciones desarrollaron un sistema más amplio, en el que los movimientos de otros astros como los planetas influían o representaban otros aspectos de la vida.

Hacia el siglo V a.C, la astrología se extendió a Grecia, donde filósofos como Pitágoras y Platón la incorporaron a sus estudios sobre religión y astronomía. Durante la edad media fue ampliamente practicada en Europa, a pesar de que autoridades cristianas como Agustín, arzobispo de Canterbury en 600 d.C., la condenaron. Hasta el siglo XVI muchos sabios consideraron la astrología y la astronomía como ciencias complementarias. En aquella época, los descubrimientos realizados por astrónomos como Nicolás Copérnico y Galileo Galilei socavaron algunos de los fundamentos de la astrología. A partir de entonces, pocos científicos han prestado una atención seria a la astrología.

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