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MISTERIOSAS EXPERIENCIAS

MISTERIOS EN LA CASA DE SARRIÁ

Corría el año 1977. Mis suegros, que habían viajado a "su" Barcelona, para pasar un año allí, alquilaron un piso en la calle ....., en Sarriá.

Mi suegra, Elvira, protestaba, porque todos los días "estallaba" un vaso, mañana un plato, otro día una fuente, y eso los sobresaltaba muchas veces.

 

Era (es) un edificio de 4 pisos, antiguo, donde las personas que lo habitaban eran todos mayores.
Algunos, muy mayores, y con problemas de poca movili

No había edificios contiguos, pues eran casa bajas.
Todas las noches, oían el taconear apresurado de lado a lado de ese terrado (azotea). Era el 4º piso, y el último.

Como si una mujer joven, calzara zapatos de taco fino, caminando sin cesar.

Pensaban que aunque la vajilla era una de esas cotidianas, la calidad, debía ser muy inferior a la corriente..

Mi suegro, Jaume, pidió varias veces la llave a la vecina encargada, la señora Adelaida, y fue en el momento en que se oían los pasos, a ver quien andaba por ahí. Nadie. El terrado estaba vacío.

No dieron mas importancia, ni hablamos mucho más de ese tema. Porque ya el taconeo, era parte de lo habitual en ese piso.

Mi suegro falleció durante ese año, y al entrar mi suegra por primera vez luego de su fallecimiento, encontró el reloj al que él daba cuerda todas las noches, detenido a la hora que falleció.

Mi esposo, insisitió en ir a vivir allí, pues lo seducía la idea de estar en un sitio tan arbolado, con sus calles tranquilas, cerca de la montaña.Y el sonido del silencio total por las noches.

Ya ni recordábamos los taconeos del terrado ( azotea), pero una noche, los comenzamos a escuchar.

Mi esposo, dijo que eso no era normal, que alguna persona subiria sin que nadie sepa, pero subio varias veces, y como siempre, al llegar allí, nadie había.

En el piso de abajo, vivía una señora con problemas de movilidad, el piso contiguo estaba vacío, pues su dueña vivía la mayor parte del año en Madrid.

( eran dos viviendas por piso).

Toda era gente muy mayor, que no tenian demasiada movilidad.


No podría ser ninguno de quienes lo habitaban.

Nos causaba mucha gracia, y también, los tomamos como el ruido cotidiano de la casa. Cuando comenzaban los taconeos, y caminatas ininterrumpidas, mi esposo decía "Alli anda tu fantasmita" .

ABRIGO QUE SE MOVIO SOLO

Una noche, me quedé pintando hasta las 22 o 22.30, y mi esposo ya estaba dormido, pues se levantaba muy temprano para ir a trabajar.

Yo fui al lavabo, quité un abrigo simil piel que tenía en el balcón interior, y como las mangas todavía estaban humedas, en la parte de los puños, lo dejé colgado de una percha, en un picaporte de la puerta que daba a un pasillo .Me cercioré que las mangas estén a los lados, para que no mojase la parte ya seca de la prenda. Y me dispuse a ver mi serie favorita por la television.

Al finalizar el programa, fui al lavabo, y ante mi asombro, ví el rollo de papel higienico, todo enrollado en la parte de atrás del WC. Daba la impresion de haber "saltado" casi un metro, para terminar en el suelo, con medio rollo anudado en el caño empotrado en la pared.

Me asombró mucho pues fui la última que estuve allí, y no había otra persona en la casa que pudiera haber entrado.

Solo estábamos mi esposo y yo. Pero lo recogí del suelo, tiré el que había quedado enrollado, y salí hacia el living-comedor, para ir a acostarme

Pero cual no fue mi asombro, cuando al salir, veo el abrigo blanco, que había colgado, para que termine de secar los puños, con éstos, doblados, colocados...¡sobre los hombros del abrigo!

En ese momento sí, ya me asuste mucho, y salí corriendo a despertar a mi esposo, y le dije "alguien está dentro del piso".

Revisamos todo, la puerta de entrada, seguía con sus tres cerrojos cerrados, tal como los dejamos, la puerta que iba a la terraza del frente, cerrada con esos antiguos herrajes que se cerraban por dentro.

Todo igual, y en estado normal.

Otras cosas extrañas.

Los "Duendes"

Normalmente, guardaba en el armario ( placard) algo, en un lugar preciso, algo que luego ya no estaba, He llegado a quitar todo, y estante por estante, volvía a ordenar la ropa. y eso que buscaba, no aparecía. Cuando ya dejaba de buscar, al otro dia, o al otro, en el mismo sitio que originalmente había dejado eso que busque afanosamente, estaba otra vez en su sitio.

También estos acontecimientos, pasaron a ser de lo mas comunes. Y mi esposo, cuando no encontraba algo, hacia bromas, con respecto a eso, diciendo

"¿Donde han colocado mis prismaticos tus duendes traviesos ?"

Y ALLÍ FUE A VIVIR JORDI...

Un día, decidimos mudarnos y retornar a nuestro antiguo barrio "San Gervasio" y le ofrecí a un amigo, Jordi, si quería ir a vivir allí.

Se instaló en ese sitio unos meses, y un día, decidió dejarlo, ya que pasó a alquilarlo(nombre cambiado) Lluis, un pianista muy amigo mío.

Cuando fui a buscar las llaves donde trabajaba Jordi ( la emblematica y mitica sala de conciertos Zeleste de los años 80) me hace un comentario al pasar, que... bueno, si yo tenía otro juego de llaves pues ya que había entrado varias veces...

Me quedé asombradísima, y le dije

"Pero Jordi, yo no tengo ningún juego de llaves, los que tenía te los dí a tí.

¿como voy a entrar a un sitio ocupado por tí ?

¿Es que crees que estoy loca? "

Me miró absorto, pero confundido, y me dijo

"Pero no puede ser Viviana, siempre con mi mujer, pensé que entrabas a buscar alguna cosa, pues dejábamos las cosas en un sitio, y aparecían en otro. Además, hasta la mesa libro, la dejábamos cerrada, y cuando volvíamos por la noche, estaba abierta.

Si no has sido tú, quizá otra persona tiene las llaves"

No podía creer lo que estaba oyendo.

Jamás dimos esas llaves a nadie, más que a Jordi.

Si me creyó, no lo se, pero ninguna otra persona tenía las llaves de ese piso.

Y FUE A VIVIR ALLÍ, LLUIS

Lo primero que hizo Lluis, fue cambiar todas los cerrojos, y colocar nuevos juegos de llaves, inclusive hizo colocar otro más grande y fuerte de los que ya tenía.

El dia que Lluis iba a comenzar a habitar ese piso, lo ayudó a limpiar, y acomodar sus cosas, una amiga en común, Maria Rosa.

Como estaban agotados, por la noche, María Rosa, le dijo: "Dejemos los platos para mañana, y los vengo a lavar mañana por la mañana"

A la mañana siguiente, encontraron todos los platos limpios.

Nos reimos mucho de esto, pero tampoco le encontramos explicación razonable. Y allí quedó esa anecdota.

Al pasar los días, Lluis, comenzó a escuchar los pasos en el terrado, y si al principio lo tomó jocosamente, llegó un momento en que ya se volvía loco, y como era muy gracioso, salía a la terraza que daba al terrado, y gritaba "Pues quien seas, a mí no me vas a hacer esas bromas. Con otros habrás jugado, pero no conmigo. Yo te venceré! "

Pero eso no fue todo.

Tenía un gato, al que dejaba cerrado dentro del piso, a cal y canto, pero cuando llegaba de su trabajo, lo encontraba en la escalera del edificio, sin entender por donde había salido, ya que cerrando la puerta de entrada, las de las terrazas, y ventanas, no había lugar posible por donde su gato saliera. Eso pasó una y otra vez.

Y tambien, la mesa libro, aparecía cerrada si la había dejado abierta, o viceversa, las cosas fuera de lugar, etc.

Esto tuvo un final tragico. Un día, pasados unos 10 años, lo encontraron sin vida.

Asi estaba desde hacía tiempo.

Nunca supe de que murio, me contó nuestra amiga,

que se penso en un suicidio, pero luego ya no quise seguir preguntando.

No se que le sucedió....

Esta postal se puede comprar aquí

Paseo de Santa Eulalia



Otros misterios

Misterio del Reloj - Misterio en la casa de Sarriá - Misterioso desmayo - Misterio de la maleta

 

 

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