EL PIANO

Naci escuchando "El piano". En lo que desde mi perspectiva infantil, sonaba, gracias a la magia de mi padre.

Él tenía una fabrica de espejos, era su empresa y ahí trabajaba.
.

Pero a las 15 horas llegaba del mismo, almorzaba, e invariablemente, desde las 5 de la tarde, hasta las 20 o 21, el teclado misterioso, no dejaba de contarnos historias, que a veces venían en la voz de Beethoven, otras de Chopin, Bach, Mendelshonn, y tantos otros...

También, llegaban Pugliese, Piazzolla, Troilo, Marianito Mores, de Caro, Maderna...

Religiosamente, a la hora de la cena se cerraba la tapa del piano, hasta el día siguiente.

Había muchas reuniones familiares, y entonces, los más pequeños,

nos sentabamos a escuchar la música, tanto de los primos mayores,

como la del sonido hermoso del violin del tío Francisco,

que con gran fervor, compartían con todos nosotros.

Así, me enamoré del Claro de Luna, "la Patetica",

de Invitación al vals, de "la" Cancion sin palabras, los valses de Chopin.

Y de pequeña, soñaba mi turno, para aprender ese lenguaje maravilloso.

El Piano, la música, fue el hilo magico y dorado, de los sueños y la unión espiritual, vibrando nuestras almas en la misma cuerda.

 

 

El Piano, quieto cuando sus teclas estaban en silencio
 
acompañaba nuestras vidas, sabiendo todo de cada uno, de los sentimientos más íntimos, ayudandonos a expresarlos cuando acudíamos a él. Presencia y vida, en una caja de madera, con ángeles de amor que pulularon nuestra infancia y adolescencia, por la casa, cuando abríamos las puertas de su respetuosa voz.

MÚSICA Y LA CAPTACIÓN DE MUNDOS SUTILES

No es de extrañar que, dada la sensibilidad que me fue formando, me conectara con el mundo sutil.
Y un día, sin que supiera cómo, me encontré comprendiendo la captación de esos mensajes que no sabía de dónde provenían.

Que me acompañaban desde pequeña. Y en especial, cuando estaba estudiando piano.



Un día, una gran vidente de Barcelona, Irene Puigvert, me "conminó" a dedicarme a ahondar en mi espíritu, ya que según ella, era una misión.
Y así comencé a estudiar Astrología, Tarot, Radiónica, para llegar a lo más importante, saber que nuestra mente puede conectarse con mundos de alta vibración.
Comprendí y pude aprender a canalizar aquellas videncias, premoniciones que tuve desde pequeña.
y de las que te habla a lo largo de este sitio.

MI ALMA EN ARPEGIOS


MÚSICA Y LOS ANIMALES

 













 

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