INTRODUCCIÓN A LAS

RADIACIONES TERRESTRES

RADIESTESIA

Puede resultar duro, para las personas pragmáticas, modernas bien educadas, entender que radiaciones naturales provenientes de la tierra pueden ser dañinos para la salud.

Radiaciones naturales emergen del manto de la tierra, todo el tiempo, en cualquier lugar.

Cuando las mismas chocan con vetas de agua subterráneas ciertos minerales concentrados distorsionan su natural longitud de ondas y se convierten nocivos para los organismos vivientes.

Los chinos sabían acerca de las radiaciones terrestres (ahora también llamadas tensiones geopáticas o zonas de distorsión) hace 4.000 años atrás y evitaban construir edificios sobre ellos.

 

 

En sus viajes, Sig Lonegren ha controlado cientos de lugares antiguos, pero jamás halló radiaciones terrestres nocivas bajo ningún lugar habitado por gente cuya cultura estaba obviamente trabajando con energía terrestre.

Desde una aldea neolítica (Edad de piedra) en Orkney, a través de muchos asentamientos de la era del bronce en Dartmoor, hasta los habitantes de Adena y Hopewell y los hogares de los Incas, residentes en las cumbres de los Andes, los habitantes nunca construyeron sus viviendas sobre las radiaciones que destruyen la vida.

Hoy día el hombre occidental lo está haciendo continuamente. Qué ha sucedido pues que no aprendimos a usar nuestros poderes naturales pora detectar y protegernos de éstas radiaciones terrestres nocivas?

 

Hace alrededor de 400 años atrás la profesión médica junto con la Iglesia perseguían a los radioestesístas pues pensaban que operaban con una fuerza practicada por brujos.

La radiestesia, o rabdomancia como se ha denominado antiguamente, era tabú con la excepción de la investigación de las aguas, que era considerada esencial para la supervivencia humana.

La única limitación parece ser la de la imaginación del radiestesista y su nivel de concentración.

 

Sólo recientemente cobró importancia respetable y es utilizada en muchas diferentes áreas, desde investigación tangible como la de agua, petróleo, objetos perdidos y niños perdidos, a las intangibles, radiaciones terrestres, incluso en curaciones.

Las primeras culturas no necesariamente empleaban el uso de herramientas para horadar, los pueblos antiguos habían desarrollado probablemente la habilidad de "sentir" las radiaciones de la misma manera como muchas personas de hoy en día lo pueden hacer con sus manos o suelen "ver los rayos".

Quizás Ud. ya haya sentido la presencia de radiaciones terrestres nocivas.

Ha sentido Ud. esa sensación al entrar a una casa por

primera vez, cuando no es confortable, depresiva, ruidosa y la siente "sucia".

 

La mayoría probablemente esté afectada por radiaciones terrestres nocivas y la sensación irracional, no placentera que Ud. tiene se debe a un mecanismo de supervivencia.

Por otro lado, casas libres de radiaciones se sienten felices, agradables y "limpias".

Un niño dijo: "Una sensación de miel".
Muchos ingenieros modernos piensan que es una pérdida de tiempo el no "horadar" para determinar la existencia de cañerías y cables perdidos en lugares construidos.

 

Una persona que se ocupa de la perforación de pozos de agua ha garantizado la tarea "sin cargo" si no encontró el agua, tal como se lo indican los instrumentos radiestesícos en lo referente a la profundidad correcta, flujo correcto y utilizable para su propósito.

Nunca en más de 3.000 casos los consumidores se rehusaron a pagarle.


Los radiestesístas son ahora empleados en forma permanente por el Ministerio Canadiense de Agricultura, la UNESCO, mayoría de compañías de aguas y cañerías de USA, y la armada Checa.

Los marinos estadounidenses en Vietnam fueron entrenados para la radiestesia para encontrar "cazabobos" y Cápsulas de granadas enterradas.



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