CUEVA DE LOS TAYOS
EN ECUADOR
Misterios y enigmas
Los “sharuas”, indígenas que viven por fuera de la cueva y muy cercanos a su entrada, han sido los pioneros en transitar por la cueva desde antiguos tiempos; en cierta época del año, descienden por la entrada de la cueva en busca de las crías de los tayos para comerlos.
Estas crías, entre los tres y los cuatro meses de vida, llegan a tener un 50% de peso más que un tayo adulto, ya que están repletos de lípidos en su interior e ingieren por noche un 25% de su peso total.
Para ingresar, debemos adentrarnos por un conducto que se extiende 64 metros hacia abajo con una entrada inicial de 1 metro de radio.
Bajar este trecho no es tarea sencilla, y si se sufre del corazón no es conveniente realizar tal actividad.
Para hacerlo, se usa un sistema de poleas simple, y una vez abajo nos toparemos con un complicado y extenso camino laberíntico.
La luz allí no existe; el foco de luz más potente sería devorado por las sombras ya que en esas cámaras, por su colosal tamaño repleto de oscuridad, se podría construir una basílica.
El nombre de esta “caverna” se debe a una especie de pájaros no videntes, los tayos.
Un dato curioso nos dice que en otras cuevas de la parte Sur del continente americano se ha hallado esta misma especie, como por ejemplo en Venezuela (Caripe).
Se cree la especie se fue propagando por debajo de la tierra, y así apareciendo en distintos sitios.
Si esto fuera cierto, podremos decir casi con total certeza que los túneles subterráneos no están separados como sistemas distintos sino que, en cambio, existen conectados.
En la exploración se hallaron marcas de tamaños increíbles, de formas de ángulos de 90º y en casos hasta simétricos sobre ciertas formaciones rocosas, que señalan que alguien estuvo allí hace muchísimo tiempo.
El señor Moricz fue recopilando toda la información que pudo de parte de los nativos del lugar, con los cuales pudo mantener una buena comunicación.
Se estuvo preparando casi 19 años antes de aventurarse en la cueva. Analizando cada uno de los indicios que le muestren el camino a ese lugar debajo de la tierra.
Él sentía que todo este asunto no era importante exclusivamente por su importancia histórica, sino que además de ello, creía que había algo más, algo inexplicable y mágico escondido detrás.
Y quería descubrir el secreto a toda costa. En todo ese tiempo previo, visitó otros países que estaban ligados al “sub-mundo”, como Argentina, Bolivia y Perú, esperanzado en hallar más puertas.
Hizo énfasis en Tierra del Fuego, El lago Titicaca y Cusco como potenciales lugares en los que podrían existir perpetuamente ignorados, medios para el ingreso del sub-mundo.
Pues para Moricz, la Cueva de los Tayos es tan solo uno de otros muchísimos caminos para entrar.
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